1. Ha muerto Gabriel García-Márquez.

    Ha muerto Gabriel García-Márquez.

  2. El auténtico alcance de la mirada de un escritor siempre se ciñe a lo que ve en uno mismo, en su propia cultura, en su vida cotidiana; esas son las cosas de las que habla la literatura. Cuando un autor dice tener una mirada literaria cosmopolita se trata de un escritor todavía inmaduro y también temerario.

    — Bi Feiyu (1964), escritor, defendiendo la universalidad de lo particular desde la Feria del Libro de Londres al tiempo que advertía que la penetración de la literatura china en el extranjero va a requerir mucha paciencia.

  3. Los indignados taiwaneses, que tenían ocupado el Yuan Legislativo (equivalente de nuestro Parlamento), han abandonado el edificio por su propio pie después de veinticuatro días. Antes de hacerlo se han asegurado de dejar el recinto tan o más limpio de como lo encontraron y de reponer el martillo de 王金平 Wang Jin-pyng, presidente de la cámara. Junto a él le han dejado dos cosas más: Primero, una nota recordándole la promesa que les hizo el domingo de posponer la aprobación del acuerdo comercial con China en el centro de la polémica hasta que se hayan implantado leyes que aseguren un debate amplio y plural de ésta y futuras medidas similares. Segundo, una copia de 《官場現形記》«Observations on the Current State of Officialdom» de 李寶嘉 Li Baojia, una sátira sobre los burócratas Qing muy al estilo de «Los mandarines»《儒林外史》de 吳敬梓 Wu Jingzi. La advertencia no puede ser más elocuente.

    Los indignados taiwaneses, que tenían ocupado el Yuan Legislativo (equivalente de nuestro Parlamento), han abandonado el edificio por su propio pie después de veinticuatro días. Antes de hacerlo se han asegurado de dejar el recinto tan o más limpio de como lo encontraron y de reponer el martillo de 王金平 Wang Jin-pyng, presidente de la cámara. Junto a él le han dejado dos cosas más: Primero, una nota recordándole la promesa que les hizo el domingo de posponer la aprobación del acuerdo comercial con China en el centro de la polémica hasta que se hayan implantado leyes que aseguren un debate amplio y plural de ésta y futuras medidas similares. Segundo, una copia de 《官場現形記》«Observations on the Current State of Officialdom» de 李寶嘉 Li Baojia, una sátira sobre los burócratas Qing muy al estilo de «Los mandarines»儒林外史de 吳敬梓 Wu Jingzi. La advertencia no puede ser más elocuente.

  4. Aviso a todos aquellos que me hayan escrito un correo y todavía no hayan recibido respuesta: si era importante, volved a enviarlo… pero a partir del lunes, porque cuando una autora como la infravalorada Linda Jaivin, tan irreverente (¿Os acordáis de su «Cómeme» ?) como avezada en temas chinos (¡Imprescindible, su «The Monkey and the Dragon»!) saca nueva novela y encima pone de semiprotagonista al infame libertino y charlatán Sir Edmund Backhouse que tantos goles metió a la crédula Occidente con sus —nunca mejor dicho— cuentos chinos… servidor cierra puertas y ventanas y se despide del mundo hasta que emerja de la que sin duda será una orgásmica y enriquecedora lectura.

    Aviso a todos aquellos que me hayan escrito un correo y todavía no hayan recibido respuesta: si era importante, volved a enviarlo… pero a partir del lunes, porque cuando una autora como la infravalorada Linda Jaivin, tan irreverente (¿Os acordáis de su «Cómeme» ?) como avezada en temas chinos (¡Imprescindible, su «The Monkey and the Dragon»!) saca nueva novela y encima pone de semiprotagonista al infame libertino y charlatán Sir Edmund Backhouse que tantos goles metió a la crédula Occidente con sus nunca mejor dicho cuentos chinos… servidor cierra puertas y ventanas y se despide del mundo hasta que emerja de la que sin duda será una orgásmica y enriquecedora lectura.

  5. Según ha dicho hoy en Bilbao el siempre prudente 高行健 Gao Xingjian, la literatura ha de despertar la conciencia de la gente y hablarte desde el punto de vista de los sentimientos y la estética pero no dar lecciones morales ni hacer juicios políticos.

    Según ha dicho hoy en Bilbao el siempre prudente 高行健 Gao Xingjian, la literatura ha de despertar la conciencia de la gente y hablarte desde el punto de vista de los sentimientos y la estética pero no dar lecciones morales ni hacer juicios políticos.

  6. No pienses que como eres profesor universitario tu labor de investigación es más importante, no pienses que eres un simple matarife de cerdos y nadie te escuchará, no pienses que aún eres estudiante y no estás capacitado para preocuparte por los asuntos de la sociedad. Si hoy no te indignas, si no te sublevas, mañana, no sólo tú, sino también yo, también la generación de tus hijos y de los míos, seremos las víctimas perjudicadas por ese silencio.

    — Lung Ying-tai (1952) en su vibrante «Gentes de China, ¿Por qué no os indignáis?», años antes de convertirse en la irreconocible Ministra de Cultura que ayer se refería al movimiento estudiantil que tiene ocupado el equivalente taiwanés de nuestro Parlamento en estos términos: «Dicen ser adalides de la democracia (…) pero lo que han hecho es quebrantar el estado de derecho.»

  7. De Sichuan parte una carretera hacia el este que lleva a Hunan. Cerca de la frontera entre las dos provincias, a la altura de una ciudad de montaña llamada Chadong, corre un río en cuya margen se yergue una pequeña pagoda blanca. Al pie de la pagoda, vivía aislada una familia formada por un anciano, una muchacha y un perro amarillo.

    — Primeras líneas de «La ciudad fronteriza» de Shen Congwen (1902-1988). Traducción de Maialen Marín.

  8. Os recomiendo esta entrevista a la sinóloga y traductora Maialen Marín con motivo de la publicación de《邊城》«La ciudad fronteriza» de 沈從文 Shen Congwen.

    Os recomiendo esta entrevista a la sinóloga y traductora Maialen Marín con motivo de la publicación de《邊城》«La ciudad fronteriza» de 沈從文 Shen Congwen.

  9. Este año la Semana Negra de Gijón (Del 4 al 13 de julio) contará con la presencia de 裘小龍 Qiu Xiaolong, creador del inspector jefe Chen Cao y tan magnífico escritor como persona. Aquí reproduzco lo que escribí en mi antiguo blog tras asistir a una charla suya en Barcelona el 14 de diciembre de 2011:

Ayer se celebró en Casa Asia un encuentro literario con dos importantes escritores del género negro: Andreu Martín, uno de los maestros de la novela negra de nuestro país (cocreador del detective adolescente Flanagan) y el también autor de novela policíaca 裘小龍 Qiu Xiaolong.
A pesar de ser más conocido por esa faceta, Qiu también escribe poesía y, por si fuera poco, además ha traducido al chino autores de la talla de Joyce, Faullkner y Conrad. Cercano y jovial, este shanghainés residente en Estados Unidos desde hace casi cuarenta años charló de manera distendida acerca de su obra y de lo que con ella pretende transmitir.
Supimos, por ejemplo, de uno de los motivos que lo llevaron a escribir sobre el Shanghái de hoy. Según explicó, su intención era responder a esa imagen estereotipada de la China de las concubinas y los rituales perpetuada por películas como《大紅燈籠高高掛》La linterna roja de 張藝謀 Zhang Yimou.
También reveló que nunca se propuso dedicarse al género policíaco. Quienes hayan leído alguna de las ocho novelas (pronto nueve) que componen la serie del inspector jefe Chen Cao sabrán del gusto del personaje protagonista por filosofar y por citar a poetas como T.S. Elliott… Es alguien que termina siendo policía por accidente y sin ninguna vocación, Qiu lo concibió como un intelectual antes que como investigador porque quería que ante todo fuese alguien consciente de las tragedias de la historia. Y es que la intención primera con la que el autor se sentó a escribir fue tratar la realidad social y cultural de la China moderna, en plena transición. Lo de darle esa profesión y no otra al personaje vino más tarde, así como también el encaje de la trama en las convenciones del género negro fue posterior: durante el proceso de escritura se le reveló como el vehículo más conveniente para conseguir sus objetivos.
A lo largo de la charla hubo menciones a la nefasta censura china y cómo en el país se da por sentado («Es un secreto a voces») que la realidad y lo que dicen los periódicos son cosas distintas, a la paradoja de que un régimen económico capitalista siga coexistiendo con un régimen político autoritario («Que sigue y sigue como el conejito de los anuncios [de Duracell]») y al papel en Seda roja, quinto título de la serie y quizás el más popular en nuestro país, del sexo, en forma de prostitución, y de la comida, en su vertiente más extravagante («Confucio dijo que [ésas] son las dos cosas más naturales que hay»).
Preguntado por el motivo de escribir en inglés y no en su lengua materna, primero aclaró que en el caso de sus poemas hay ocasiones en que sí escribe en chino además de en inglés y que luego esto le sirve para comparar ambos idiomas y para pensar en cómo a la hora de expresar algunas sensaciones las palabras parecen venir a la mente de manera más natural en una lengua que en otra. Después, en tono de broma, quiso destacar la ventaja que en ocasiones le supone transcribir directamente al inglés tópicos lingüísticos chinos como por ejemplo la expresión 雨後修竹 «brotar como bambú tras la lluvia», que al parecer le han reportado grandes alabanzas a la expresividad cuando en realidad se trata de expresiones del todo formulaicas en mandarín.
El encuentro terminó sin haber hecho apenas hincapié en El caso Mao, novedad editorial que era la que en principio venía a promocionar. De todos modos, aunque no sea de aquellos autores que siempre escriben la misma novela y a lo largo de la serie se aprecia un proceso de sofisticación y un endurecimiento progresivo de la crítica, cualquier novela de Qiu Xiaolong es una magnífica entrada a su mundo.

    Este año la Semana Negra de Gijón (Del 4 al 13 de julio) contará con la presencia de 裘小龍 Qiu Xiaolong, creador del inspector jefe Chen Cao y tan magnífico escritor como persona. Aquí reproduzco lo que escribí en mi antiguo blog tras asistir a una charla suya en Barcelona el 14 de diciembre de 2011:

    Ayer se celebró en Casa Asia un encuentro literario con dos importantes escritores del género negro: Andreu Martín, uno de los maestros de la novela negra de nuestro país (cocreador del detective adolescente Flanagan) y el también autor de novela policíaca 裘小龍 Qiu Xiaolong.

    A pesar de ser más conocido por esa faceta, Qiu también escribe poesía y, por si fuera poco, además ha traducido al chino autores de la talla de Joyce, Faullkner y Conrad. Cercano y jovial, este shanghainés residente en Estados Unidos desde hace casi cuarenta años charló de manera distendida acerca de su obra y de lo que con ella pretende transmitir.

    Supimos, por ejemplo, de uno de los motivos que lo llevaron a escribir sobre el Shanghái de hoy. Según explicó, su intención era responder a esa imagen estereotipada de la China de las concubinas y los rituales perpetuada por películas como大紅燈籠高高掛La linterna roja de 張藝謀 Zhang Yimou.

    También reveló que nunca se propuso dedicarse al género policíaco. Quienes hayan leído alguna de las ocho novelas (pronto nueve) que componen la serie del inspector jefe Chen Cao sabrán del gusto del personaje protagonista por filosofar y por citar a poetas como T.S. Elliott… Es alguien que termina siendo policía por accidente y sin ninguna vocación, Qiu lo concibió como un intelectual antes que como investigador porque quería que ante todo fuese alguien consciente de las tragedias de la historia. Y es que la intención primera con la que el autor se sentó a escribir fue tratar la realidad social y cultural de la China moderna, en plena transición. Lo de darle esa profesión y no otra al personaje vino más tarde, así como también el encaje de la trama en las convenciones del género negro fue posterior: durante el proceso de escritura se le reveló como el vehículo más conveniente para conseguir sus objetivos.

    A lo largo de la charla hubo menciones a la nefasta censura china y cómo en el país se da por sentado («Es un secreto a voces») que la realidad y lo que dicen los periódicos son cosas distintas, a la paradoja de que un régimen económico capitalista siga coexistiendo con un régimen político autoritario («Que sigue y sigue como el conejito de los anuncios [de Duracell]») y al papel en Seda roja, quinto título de la serie y quizás el más popular en nuestro país, del sexo, en forma de prostitución, y de la comida, en su vertiente más extravagante («Confucio dijo que [ésas] son las dos cosas más naturales que hay»).

    Preguntado por el motivo de escribir en inglés y no en su lengua materna, primero aclaró que en el caso de sus poemas hay ocasiones en que sí escribe en chino además de en inglés y que luego esto le sirve para comparar ambos idiomas y para pensar en cómo a la hora de expresar algunas sensaciones las palabras parecen venir a la mente de manera más natural en una lengua que en otra. Después, en tono de broma, quiso destacar la ventaja que en ocasiones le supone transcribir directamente al inglés tópicos lingüísticos chinos como por ejemplo la expresión 雨後修竹 «brotar como bambú tras la lluvia», que al parecer le han reportado grandes alabanzas a la expresividad cuando en realidad se trata de expresiones del todo formulaicas en mandarín.

    El encuentro terminó sin haber hecho apenas hincapié en El caso Mao, novedad editorial que era la que en principio venía a promocionar. De todos modos, aunque no sea de aquellos autores que siempre escriben la misma novela y a lo largo de la serie se aprecia un proceso de sofisticación y un endurecimiento progresivo de la crítica, cualquier novela de Qiu Xiaolong es una magnífica entrada a su mundo.